Durante años no tuvimos que salir a buscar clientes. Llegaban solos.
Por contactos, por amigos, por clientes que nos recomendaban. De cada 10 referidos, cerrábamos 2 o 3. Y muchos volvían a comprarnos: un mantenimiento, otro producto, otra fase.
Pensábamos que sabíamos vender.
No sabíamos. Sabíamos que nos recomienden.
Un día los referidos dejaron de alcanzar. Salimos a vender. Y nos chocamos con la realidad.
Vender fuera de tu círculo es otra cosa. Con leads en frío pasamos de cerrar 20 o 30% a cerrar 1%.
1 de cada 100.
Para cerrar un proyecto necesitábamos 100 conversaciones. No teníamos ni el equipo ni el tiempo para eso.
Ahí entendí la diferencia. El referido llega con confianza prestada. Alguien que ya confía en vos le dijo “llamalo”. Ese trabajo ya estaba hecho.
El lead en frío no te debe nada. No sabe quién sos, cómo trabajás, ni si cumplís lo que prometés.
Esa confianza hay que construirla antes de la primera reunión. Y no se construye con un anuncio.
Por eso estoy escribiendo más. Cada artículo es una forma de que me conozcas, a mí y a cómo trabajamos en Girolabs, antes de que necesites comprarnos.
Si algún día me escribís, ojalá no sea en frío.
¿Y vos, de dónde salen tus clientes hoy? ¿De tu círculo o de afuera?